A veces yo...
...no consigo salir de la cama. Llevo varios días encerrado en casa, en una casa. No es la mía. A la mía dejé de ir hace mucho tiempo. La aceptación de todo lo que me está pasando es un trabajo tan duro que a veces me deja exhausto, sin fuerza ni ánimo para levantarme. Y me quedo a oscuras. Sin más.
La otra noche me quedé sentado en la ducha largo tiempo. El agua helada caía por mi cabeza y el grifo se me clavaba en la espalda, pero no era éso lo que más me dolía. Mi ataque de cobardía y pesimismo llegó a tal extremo que me hizo casi cometer una locura. Caí en picado y, en el último instante, a punto de tocar el suelo para siempre, decidí seguir luchando y remonté el vuelo. Y sobreviví.
Pero aquel acto de locura y desesperanza me ha dejado más secuelas por dentro que...no sé nada ya, no sé si en mi alma caben ya más cicatrices...